22 de julio de 2016

Tim Duncan, one on one

La efectividad de la sencillez 




Tim Duncan (Ilustración: "Timeless" Min-suk Kim)
         
        El mayor legado de Tim Duncan tras casi dos décadas en la NBA, es su contribución a la construcción de un equipo ganador distinguido por un juego en el que lo colectivo prevalece ante lo individual hasta el punto de crear un estilo propio, cuyo nombre describe a la perfección la idea que representa: The Beatiful Game.

       Su gran talento hizo que uno de los aspectos en que destacó su juego fuese la versatilidad para jugar el uno contra uno en distintas posiciones, y tiene el gran mérito de haber sobresalido en esa faceta sin menoscabar su perfil de playmaker y de jugador de equipo. 

     Para atacar uno contra uno de cara, no se alejó demasiado de la pintura. Sus ubicaciones favoritas fueron a uno o dos metros del poste medio (tras una recepción dando la espalda al aro) o en el poste alto. A lo largo de los años nos ha maravillado su forma de jugarlo tanto por su efectividad, como sobre todo por su sencillez. 

     Su método no tiene secretos. Tras recibir y una vez encarado el aro, evaluaba la concentración de su defensor mediante pequeñas fintas de salida o tiro y medía el espacio que este le concedía para tirar, haciéndolo en cuanto tenía una mínima posibilidad y, con el ángulo apropiado, a tablero.

      Cuando el defensor estaba demasiado cerca, arrancaba fuerte apoyándose en un bote para finalizar cerca del aro; si era posible con un mate y si no con una bandeja o un medio gancho. 

     Si la implicación de su defensor era notable y su posición no dejaba claro que opción elegir, intentaba desequilibrarlo con fintas de tiro y salida hasta conseguirlo para definir con tiro o penetración según la situación. Lo dicho, maravillosamente sencillo. 

    En el siguiente vídeo se recopilan algunas acciones de uno contra uno jugadas por Duncan con una sencillez magistral y siguiendo el patrón que definió su grandeza.