15 de julio de 2015

Compromiso sin excusas

Antes de que todo empiece

 

Phil Jackson     Foto: Andrew D. Bernstein/NBAE/Getty Images
        Cuenta  Phil Jackson en sus libros Canastas sagradas y Once anillos que adoptó para los Bulls una de las rutinas de Vince Lombardi, el entrenador que mejor encarna el concepto de ganador en el deporte de los EEUU. A principios de los años 40 -mucho antes de ser el Head Coach que condujo a los Green Bay Packers a ganar las dos primeras Super Bowls en la historia del fútbol americano- Lombardi entrenaba en la Fordham University. Al empezar cada entrenamiento colocaba a su equipo en la línea de fondo, fuera del campo y decía: "Jóvenes, hoy Dios me ha ordenado enseñaros a jugar a fútbol. Que crucen la línea todos losque quieran entrenar". La razón por la cual Jackson utilizó con sus equipos este hábito se debe a que, al igual que Lombardi, vio en esa costumbre algo más que un gesto simbólico y vacío. Comprendió el poder de hacer un acto de compromiso consciente. Ese que te da la oportunidad de afrontar un reto con todas las consecuencias o de renunciar antes de que todo empiece.


Vince Lombardi      Foto: Green Bay Press-Gazette archive
        El verdadero compromiso con el equipo y con el trabajo implica hacer una reflexión al comenzar, ya sea la temporada o la sesión que, por breve que sea, obliga a preguntarse a uno mismo: ¿quién soy y qué estoy haciendo aquí?, ¿cómo he llegado y cuánto me ha costado hacerlo? ¿dónde quiero llegar y qué tengo que hacer para conseguirlo?, ¿estoy dispuesto a hacer los sacrificios que sean necesarios y a sobreponerme a las adversidades que obstaculicen mi camino? Desgraciadamente cruzar la línea para dar comienzo al entrenamiento o a la temporada es solo un gesto. Es fácil hacerlo de forma automática. Rutinariamente. Sin pararse a pensar ni asumir el compromiso que supone con uno mismo y con el equipo. Pero el resultado de entrenar porque sí está muy alejado de la esencia del deporte: la superación de los propios límites ya sea para aprender, para mejorar o para competir intentando alcanzar "la gloria". Michael Jordan, uno de los jugadores con que Phil Jackson conquisto seis anillos y que tantas veces cruzó la línea del compromiso, reflexiona en el siguiente discurso que, a pesar de su objetivo comercial, transmite la esencia de lo que buscaban con su rutina tanto Lombardi como Jackson: dejar de lado lo superficial y comprometerse con algo mucho más profundo: la mejora a través del trabajo.


   

             Este argumento es esgrimido sin cesar a lo largo de la vida de cualquier persona, o durante la carrera de cualquier deportista por la familia, los profesores o por sus entrenadores. También es repetido, como en este caso, por los mitos del deporte cuando relatan su experiencia. Pero al final, por mucho que se repita, quien tiene que cruzar la línea para empezar el entrenamiento y todas las líneas que vienen después, es el deportista. Porque eso es lo que significa el trabajo duro y la búsqueda de la excelencia en el deporte: cruzar una línea tras otra, derribar una barrera tras otra. Siempre la siguiente más alta que la anterior. Cada etapa más difícil. Cada reto más duro. Cada vez mayor exigencia y mayor tentación para tomar el camino fácil: el de la renuncia, el de el rendición, el de las excusas. Hay quien se aproxima al deporte esperando un camino más amable y atraído por una imagen equívoca y deslumbrante. También está quien se impacienta al ver que los resultados no llegan inmediatamente. Y por supuesto están los que no esperan nada, así que ¿por qué habrían de entregar algo? Para todos ellos, para los que no dejan de poner excusas a cada dificultad que tienen que afrontar, o ante cada nueva exigencia, los creativos de Nike también pusieron en boca de Michael Jordan un discurso lleno de razón.





          
Jim Valvano      Foto: Associated Press
Jim Valvano, Head Coach que ganó el campeonato de la NCAA para North Carolina State al año siguiente de que lo ganase Michael Jordan para North Carolina, dijo que "la relación entre el trabajo duro y el éxito no es directa." Explicó que "no funciona así: si trabajas duro tendrás éxito. La verdadera relación entre el trabajo y el éxito es: si no trabajas duro no puedes tener éxito. Hay que trabajar duro porque está en la naturaleza del éxito. Si no trabajas duro no tienes ninguna posibilidad".

           Que para conseguir algo hay que trabajar duro es fácil de comprender y se escucha a todas horas. Pero no es menos frecuente escuchar todo tipo de excusas, a cual más peregrina, que rompen el principio básico en el que se fundamenta cualquier deporte y cualquier equipo: el compromiso.