20 de enero de 2015

Quino Colom y la visión de juego

La imaginación, el sexto sentido

      

 

      Hay jugadores que son capaces de ver una línea de pase donde los demás ven solo un bosque impenetrable de brazos y piernas, o consiguen encontrar un pasillo hacia el aro donde la mayoría se topa con una enorme pared de músculos. A veces nos engañan indicándonos el camino que seguirá la jugada y cuando lo hemos tomado viran en redondo cogiendo un atajo que nos sorprende hasta el asombro.

 

      Convierten el baloncesto en algo mágico al mostrarnos la cara oculta del juego. La descubren un instante antes que los demás y nos maravillan cuando la hacen visible transformando en obvio lo insólito o lo inviable en sencillo.

 

    En su percepción del juego participan otros factores además de los sentidos. Claro que estos trabajan al máximo rendimiento, pero su imagen mental de la realidad y por lo tanto de cada jugada es un puzzle en el que, a pesar de que muchas de las piezas las ponen la experiencia en años de entrenamientos y competición, interviene de forma decisiva la imaginación. 

 

     El juego de Quino Colom nos muestra que su imaginación no tiene límites. Cada temporada que pasa tiene controladas más piezas del puzzle y mientras lo completa los demás ni siquiera hemos abierto la caja. Desde muy niño sabe que la realidad no es un obstáculo porque ha sido guiado por un mago que ayer le enseñó a imaginar lo que hoy nos descubre con su juego.