14 de mayo de 2018

La filosofía del entrenador: el discurso de Steve Kerr

                 Los valores como punto de partida





Steve Kerr. Foto: Noah Graham (NBAE / Getty Images)



         Cuando Steve Kerr empezó a pronunciar el discurso que llevaría a los Golden State Warriors a ser campeones de la NBA, quienes estaban delante no eran sus jugadores ni el cuadro técnico. Todavía no era el entrenador del equipo. Cuando Kerr dio inicio al discurso del campeón solo intentaba convencer a los dueños de la franquicia y al General Manager de que, a pesar de no haber dirigido nunca un equipo profesional, era el hombre idóneo para liderarlos desde el banquillo hasta ganar el campeonato.

         Incluso antes de tener ninguna experiencia, Kerr sabía que la principal herramienta de un entrenador es su discurso. Los jugadores lo escuchan e intentan plasmarlo sobre la cancha. Suena simple pero en realidad es un complejo proceso cuya principal dificultad radica en el gran número de individuos, con diferentes puntos de vista e intereses, que deben hacer un enorme esfuerzo de generosidad para alinearse con las ideas y los valores de uno solo.

         Esas ideas y valores que el entrenador trata de inculcar a los miembros de su equipo, y que entre muchas otras cosas fue lo que Steve Kerr expuso a los dirigentes de los Warriors en la entrevista que le llevó a hacerse con el puesto, constituyen lo que vulgarmente se denomina la filosofía del entrenador. El juego se alimenta de los principios que emanan de esa filosofía por lo que deben ser transmitidos continuamente al grupo para indicar la dirección que debe seguir quien forme parte de la construcción del equipo. Además, en la medida que la organización que acoge al equipo (ya sea una franquicia, como en este caso, o un club) respete y apoye la filosofía y los valores en los que se sustenta el trabajo del entrenador, el camino hacia el éxito estará más despejado.

         Los principios filosóficos del entrenador surgen de su carácter, sus experiencias y su formación. En casos como el de Steve Kerr, la coherencia hace que su filosofía y sus valores se plasmen en la práctica a diario. Se ve en el ambiente de los entrenamientos, en el trato con los jugadores o en el estilo de juego de su equipo. En los siguientes vídeos están algunas de las claves de como diseñó su modelo de trabajo, de quienes orientaron su mirada y de las razones de su estilo de dirección.




                                                       






20 de abril de 2017

(.5) POINT FIVE - Spurs Basketball - (II)

Medio segundo para decidir


        
Ettore Messina. (Foto getty images)


           "Point five" es la forma que tiene Gregg Popovich para explicar a los Spurs la actitud que deben mostrar cuando tienen la posesión del balón. No lo han de retener más de 0.5 segundos; así que tienen un instante tras la recepción para decidir como utilizarlo, ya sea tirando, pasando o botando.

       En el siguiente vídeo, Ettore Messina (asistente de Popovich en los Spurs) explica un ejercicio para presentar este concepto tan básico. Complementa la dinámica del ejercicio con los aspectos, tanto técnicos como relativos al timing y al spacing, a los que prestar ateción a la hora de realizarlo.

27 de marzo de 2017

(.5) POINT FIVE - Spurs Basketball -

Medio segundo para decidir 

 

 

Ettore Messina y Gregg Popovich. Foto: marca.com

       La construcción del ataque es un amplio proceso que abarca desde el aprendizaje y la mejora de los elementos básicos de la técnica individual ofensiva de todos y cada uno de los jugadores que componen la plantilla, hasta la implementación e integración en el juego de los conceptos tácticos más complejos que el nivel del grupo permita poner en práctica. Cada detalle técnico o táctico que se añade al juego colectivo repercute directamente en la competitividad del equipo ya que se multiplican las posibilidades a que se enfrenta la defensa rival sometiéndola a una mayor incertidumbre.

     En el siguiente vídeo, Ettore Messina (entrenador ayudante de los San Antonio Spurs) explica el concepto "POINT FIVE", uno de los pilares fundamentales sobre el que se asienta el ataque de los Spurs (referencia en cuestión de juego en equipo desde hace unas cuantas temporadas en la NBA). En terminología de Gregg Popovich y de los Spurs, POINT FIVE (.5) alude al medio segundo, como máximo, en que un jugador puede retener el balón antes de atacar botando, pasando o tirando. Messina presenta dos ejercicios para poder trabajarlo e integrarlo en el juego. El objetivo es conseguir que los jugadores sean capaces de tomar las decisiones correctas rápidamente; sin esperar a recibir el balón para interpretar la situación.

     Es difícil encontrar un significante tan gráfico y efectivo como POINT FIVE (.5), para explicar un concepto con un significado tan elemental, aunque no por eso poco importante, pues incluso la mejor propuesta táctica se derrumba si los jugadores están más tiempo de la cuenta sin atacar cuando tienen el balón en sus manos.


15 de noviembre de 2016

Baloncesto puro

Rodrigo San Miguel, el jugón del Azúa




Rodrigo San Miguel en el patio del CEIP Dr. Azúa

        
       Para disfrutar del baloncesto en estado puro hay que pasarse por el patio de algún colegio a la hora del recreo o al terminar las clases. Es imposible encontrar un lugar y un momento mejores para la práctica de ese estilo de juego en el que niños y niñas tienen libertad para empezar cuando quieren, retorcer el reglamento o decidir cuando ha llegado el momento de parar. No hay suelo de madera, aros flexibles ni balones de piel, pero el espectáculo está garantizado. Tampoco hay cheerleaders meneando pompones de colores o una mascota dando palmas y brincos. Solo un caos de mochilas, cuadernos y ropa que observa inmóvil y en silencio como al otro lado de la línea de fondo la chiquillería bulle de animación mientras disfruta del juego.

        Como el éxito en el patio se mide solo en gozo y alegría, todos quienes han jugado allí han sido estrellas alguna vez. El mayor triunfo es perder la noción del tiempo plegando horas hasta convertirlas en instantes, y el trofeo más grande, la memoria repleta de terabytes y terabytes de highlights que nunca se verán en la red.

        Para los entrenadores de equipos escolares es un reto enorme conseguir día tras día que niños y niñas mantengan las ganas de lanzar la mochila tras la línea de fondo nada más salir de clase; que descubran en el aprendizaje de los fundamentos nuevas formas de disfrutar del juego; que conviertan la competición en una fiesta en la que el progresola mejora destaquen por encima del resultado en el marcador; y que con el paso del tiempo, cuando sean adultos, perdure en su memoria el recuerdo de esos días en que las horas pasaban volando mientras jugaban como auténticas estrellas.

      Por eso, lo mejor que se puede transmitir a quienes empiezan es el ejemplo de aquellos que siguieron jugando al abandonar el patio sin perder el espíritu del niño que fueron.

    Rodrigo San Miguel es tan solo uno de esos chavales que jugaba en su colegio a todas horas. Fue afortunado por caer en el Doctor Azúa de Zaragoza, donde se consigu que jugar fuese más fácil que no hacerlo. Desde el principio supieron conducirle por el camino del aprendizaje de los fundamentos y de la ortodoxia sin permitirle olvidar que lo más importante era seguir disfrutando al jugar en el patio. Y ahora, después de muchas temporadas de una sólida carrera profesional construída sobre la base del sacrificio y la determinación, sus ojos siguen brillando cuando juega, reflejando la alegría que nació en el patio del Azúa jugando puro baloncesto
 
Rodrigo San Miguel en el III Campus Salinas de Jaca (julio 2016)