11 de junio de 2018

Leslie Knight: Scouting Report





“People will forget what you said and forget what you did, but people will never forget how you made them feel”
                                                                    Maya Angelou



          ¿Qué se puede esperar de una jugadora profesional de baloncesto cuando se la contrata?

        Se puede describir un perfil a través de estadísticas o mediante una lista de cualidades físicas, técnico-tácticas y psicológicas. Lo difícil es escoger entre las candidatas que más se aproximan. Lo maravilloso es cuando se encuentra un extra en la jugadora que se escoge.

       Al contratar a Leslie en Zaragoza intuíamos lo maravilloso. Solo lo intuíamos; pero lo que nos hizo sentir aquella temporada trasciende el baloncesto y define sus principales cualidades...


 ...su determinación

            En Septiembre de 2013 MANN FILTER viajó a Rivas Vaciamadrid para jugar uno de los primeros partidos de pretemporada. En ese momento RIVAS ECÓPOLIS era campeón de la Copa de la Reina, subcampeón de Liga en el último segundo de la final y un fijo en Competiciones Europeas.

            Igual que en muchos de sus viajes el equipo paró en el área de servicio del Km. 103 de la A-2, lugar de descanso frecuente para los aragoneses que viajan a Madrid. Como en tantas ocasiones un paisano, atraído por la altura de las chicas y por la uniformidad de su vestimenta, no pudo evitar aproximarse a una de ellas y preguntarle: “¿qué?, ¿habéis ganao?“. La interpelada fue Leslie Knight y su contestación no pudo ser más clara cuando le miró directamente a los ojos y dijo sin levantar en absoluto la voz: “no hemos ganado, ¡vamos a ganar!”. Lo hizo sin el histrionismo que brota de la burla o el sarcasmo y pronunció con un adorable acento de Minnesota pero en un perfecto castellano del que muchos españoles deberían aprender. Lo despachó esbozando una sonrisa y seguro que cuando el equipo continuo su viaje, el lugareño aquel se quedó convencido de que, la rubia esa, iba a meter una paliza a algún equipo por esos campos de Dios. ¿A quién le importa el resultado?


...su humildad

        El sábado, 14 de diciembre, Leslie subió del gimnasio para saludar al equipo. Estaba lesionada por lo que no pudo entrenar con el grupo y era baja para esa jornada. Era la segunda consecutiva en un parón que afortunadamente solo duró tres. Todas  sus compañeras habían marchado ya tras la última y breve sesión previa al partido del día siguiente. La cancha estaba en penumbra y tenía esa tristeza posterior al entrenamiento que cierra los pabellones.

            Leslie subió con la esperanza de ver a sus compañeras, participar de la reunión final del entrenamiento y dar con todo el equipo el grito de guerra antes de la ducha; pero solo quedaban algunos miembros del cuerpo técnico a los que se acercó a saludar. Cuando se interesaron por su evolución se le vino el mundo encima e inmediatamente rompió a llorar. Vivía como una catástrofe el perderse otro partido. La lesión había llegado cuando se encontraba pletórica físicamente y sentía una necesidad visceral de jugar. No poder hacerlo le resultaba insoportable y en ese momento la rabia y la frustración la superaban.

            La victoria de MANN FILTER esa jornada fue épica. Las chicas remontaron 24 puntos en los 15 últimos minutos de los 40 reglamentarios, anotando 34 en el último cuarto para forzar la prórroga y metiendo 18 puntos más para ganar a UNIGIRONA en Fontajau.

            Cuando Alex Cebrián (entonces entrenador de MANN FILTER) dio la palabra a las jugadoras, en la charla de análisis postpartido del lunes, Leslie (que no había jugado) fue la única en intervenir. Pidió perdón al equipo pues se sentía culpable por haber perdido la fe mucho antes del bocinazo final. Explicó que con 20 abajo en el tercer cuarto daba por hecha la derrota y destacó la labor de Teresa Seco (delegada del equipo) que no dejó de animar ni un solo instante y mantuvo en guardia el espíritu de las que iban saltando a jugar; recordándoles, contra toda lógica y sentido común, que todavía se podía ganar. Dijo que no volvería a pasar. Que jugase o no, se mantendría con la actitud necesaria, siempre hasta el último segundo, y se disculpó por haberse dejado llevar por el pesimismo y por no haber ayudado lo suficiente desde el banquillo, ya que no podía hacerlo sobre la cancha.


...su carisma

          Leslie fue cocinando a fuego lento su peor actuación de la temporada  el 25 de enero de 2014 durante el partido de la decimocuarta jornada de Liga. Fallo tras fallo, pérdida tras pérdida, desastre tras desastre; el Cerro del Telégrafo vio como se desesperaba el día que más ganas tenía de hacerlo bien; además de por el equipo, como siempre, también por las alrededor de 30 personas que acudieron a verla aprovechando que jugaba cerca de Alcobendas (su anterior equipo).


        
             Cuanto más esfuerzo ponía, cuanto mayor era su concentración y su voluntad, peor le salían las cosas. A veces pasa. No basta con la actitud, no basta con el esfuerzo, no basta con el talento. Las cosas salen mal y ya está. Pero, ¿no podía ser otro día? Quería regalarles una gran actuación. Una de esas que tantas veces había hecho durante la temporada y tantas veces habían visto en Alcobendas, pero en un escenario más grande y contra RIVAS, un equipo campeón. Pero ya está. Salió así. No obstante, toda esa gente que fue a verla, vio lo que sabía que iba a ver: una jugadora entregada que lo pone todo en cada acción. Alguien que no espera a que las cosas se arreglen solas cuando van mal y se aplica en intentar arreglarlas. Fueron a ver pasión y vieron pasión. Fueron a ver entrega y vieron entrega. Fueron a ver derroche y vieron derroche. Fueron a ver a Leslie y la vieron. Fueron a animar a Leslie y la animaron. Su equipo perdió aquel partido, pero toda esa gente que tuvo detrás en su derrota, vino con el triunfo de conocerla por delante.





...su compromiso

            A los postres de la cena final de temporada todas pidieron que hablara Leslie, ¿quién iba ser si no? El equipo celebraba la consecución de los objetivos a falta de jugar lejos de Zaragoza la última jornada de liga, momento tras el cual todas se iban a separarar partiendo cada una a su lugar de origen.

            No hay medias tintas cuando se habla de compromiso. Se trata de algo absoluto. No se puede estar medio comprometida o un poco comprometida. Estás dentro o estas fuera. Tal es la forma de Leslie de vivir el equipo que, al ver su manera de afrontar el entrenamiento y de implicarse en la competición, en ocasiones genera dudas en las compañeras sobre su propio grado personal de compromiso. Pero ella no duda. El equipo le pide que hable, pues ella habla. Y cuando lo hace abre el corazón y cuenta lo que ha sentido mientras no ha podido participar en los entrenamientos. Ha estado de baja los últimos partidos, aunque todavía sigue luchando para poder jugar en el único que falta. Su compromiso es tan grande que utiliza el discurso para elogiar el esfuerzo del grupo durante el tiempo que no ha podido participar y dice que, viéndolo desde fuera, le parece increíble haber estado haciéndo eso durante toda la temporada. Que ha sido maravilloso ver la entrega en el trabajo de todas; e intentando explicarse pone a cada detalle de los entrenamientos un color, y con todos ellos pinta un cuadro, y consigue que quienes la escuchan vean el esfuerzo y el sacrificio de todo el equipo como una obra de arte, y el equipo aplaude, y la temporada se cierra, y las chicas se separan, y muchas se van lejos, pero los sentimientos... los sentimientos siempre permanecen.

14 de mayo de 2018

La filosofía del entrenador: el discurso de Steve Kerr

                 Los valores como punto de partida





Steve Kerr. Foto: Noah Graham (NBAE / Getty Images)



         Cuando Steve Kerr empezó, en algún momento de la primavera de 2014, a pronunciar el discurso que llevaría a los Golden State Warriors a ser campeones de la NBA; quienes estaban delante no eran sus jugadores ni el cuadro técnico. Todavía no era entrenador del equipo. Cuando Kerr dio inicio al discurso del campeón solo intentaba convencer a los dueños de la franquicia y al General Manager de que, a pesar de no haber dirigido nunca un equipo profesional, era el hombre idóneo para liderarlos desde el banquillo hasta ganar el campeonato.

         Incluso antes de tener ninguna experiencia, Kerr sabía que la principal herramienta de un entrenador es su discurso. Los jugadores lo escuchan e intentan plasmarlo sobre la cancha. Suena simple pero en realidad es un complejo proceso cuya principal dificultad radica en el gran número de individuos, con diferentes puntos de vista e intereses, que deben hacer un enorme esfuerzo de generosidad para alinearse con las ideas y los valores de uno solo.

         Esas ideas y valores que el entrenador trata de inculcar a los miembros de su equipo, y que entre muchas otras cosas fue lo que Steve Kerr expuso a los dirigentes de los Warriors en la entrevista que le llevó a hacerse con el puesto, constituyen lo que vulgarmente se denomina la filosofía del entrenador. El juego se alimenta de los principios que emanan de esa filosofía por lo que deben ser transmitidos continuamente al grupo para indicar la dirección que debe seguir quien forme parte de la construcción del equipo. Además, en la medida que la organización que acoge al equipo (ya sea una franquicia, como en este caso, o un club) respete y apoye la filosofía y los valores en los que se sustenta el trabajo del entrenador, el camino hacia el éxito estará más despejado.

         Los principios filosóficos del entrenador surgen de su carácter, sus experiencias y su formación. En casos como el de Steve Kerr, la coherencia hace que su filosofía y sus valores se plasmen en la práctica a diario. Se ve en el ambiente de los entrenamientos, en el trato con los jugadores o en el estilo de juego de su equipo. En los siguientes vídeos están algunas de las claves de como diseñó su modelo de trabajo, de quienes orientaron su mirada y de las razones de su estilo de dirección.




                                                       






20 de abril de 2017

(.5) POINT FIVE - Spurs Basketball - (II)

Medio segundo para decidir


        
Ettore Messina. (Foto getty images)


           "Point five" es la forma que tiene Gregg Popovich para explicar a los Spurs la actitud que deben mostrar cuando tienen la posesión del balón. No lo han de retener más de 0.5 segundos; así que tienen un instante tras la recepción para decidir como utilizarlo, ya sea tirando, pasando o botando.

       En el siguiente vídeo, Ettore Messina (asistente de Popovich en los Spurs) explica un ejercicio para presentar este concepto tan básico. Complementa la dinámica del ejercicio con los aspectos, tanto técnicos como relativos al timing y al spacing, a los que prestar ateción a la hora de realizarlo.

27 de marzo de 2017

(.5) POINT FIVE - Spurs Basketball -

Medio segundo para decidir 

 

 

Ettore Messina y Gregg Popovich. Foto: marca.com

       La construcción del ataque es un amplio proceso que abarca desde el aprendizaje y la mejora de los elementos básicos de la técnica individual ofensiva de todos y cada uno de los jugadores que componen la plantilla, hasta la implementación e integración en el juego de los conceptos tácticos más complejos que el nivel del grupo permita poner en práctica. Cada detalle técnico o táctico que se añade al juego colectivo repercute directamente en la competitividad del equipo ya que se multiplican las posibilidades a que se enfrenta la defensa rival sometiéndola a una mayor incertidumbre.

     En el siguiente vídeo, Ettore Messina (entrenador ayudante de los San Antonio Spurs) explica el concepto "POINT FIVE", uno de los pilares fundamentales sobre el que se asienta el ataque de los Spurs (referencia en cuestión de juego en equipo desde hace unas cuantas temporadas en la NBA). En terminología de Gregg Popovich y de los Spurs, POINT FIVE (.5) alude al medio segundo, como máximo, en que un jugador puede retener el balón antes de atacar botando, pasando o tirando. Messina presenta dos ejercicios para poder trabajarlo e integrarlo en el juego. El objetivo es conseguir que los jugadores sean capaces de tomar las decisiones correctas rápidamente; sin esperar a recibir el balón para interpretar la situación.

     Es difícil encontrar un significante tan gráfico y efectivo como POINT FIVE (.5), para explicar un concepto con un significado tan elemental, aunque no por eso poco importante, pues incluso la mejor propuesta táctica se derrumba si los jugadores están más tiempo de la cuenta sin atacar cuando tienen el balón en sus manos.


15 de noviembre de 2016

Baloncesto puro

Rodrigo San Miguel, el jugón del Azúa




Rodrigo San Miguel en el patio del CEIP Dr. Azúa

        
       Para disfrutar del baloncesto en estado puro hay que pasarse por el patio de algún colegio a la hora del recreo o al terminar las clases. Es imposible encontrar un lugar y un momento mejores para la práctica de ese estilo de juego en el que niños y niñas tienen libertad para empezar cuando quieren, retorcer el reglamento o decidir cuando ha llegado el momento de parar. No hay suelo de madera, aros flexibles ni balones de piel, pero el espectáculo está garantizado. Tampoco hay cheerleaders meneando pompones de colores o una mascota dando palmas y brincos. Solo un caos de mochilas, cuadernos y ropa que observa inmóvil y en silencio como al otro lado de la línea de fondo la chiquillería bulle de animación mientras disfruta del juego.

        Como el éxito en el patio se mide solo en gozo y alegría, todos quienes han jugado allí han sido estrellas alguna vez. El mayor triunfo es perder la noción del tiempo plegando horas hasta convertirlas en instantes, y el trofeo más grande, la memoria repleta de terabytes y terabytes de highlights que nunca se verán en la red.

        Para los entrenadores de equipos escolares es un reto enorme conseguir día tras día que niños y niñas mantengan las ganas de lanzar la mochila tras la línea de fondo nada más salir de clase; que descubran en el aprendizaje de los fundamentos nuevas formas de disfrutar del juego; que conviertan la competición en una fiesta en la que el progresola mejora destaquen por encima del resultado en el marcador; y que con el paso del tiempo, cuando sean adultos, perdure en su memoria el recuerdo de esos días en que las horas pasaban volando mientras jugaban como auténticas estrellas.

      Por eso, lo mejor que se puede transmitir a quienes empiezan es el ejemplo de aquellos que siguieron jugando al abandonar el patio sin perder el espíritu del niño que fueron.

    Rodrigo San Miguel es tan solo uno de esos chavales que jugaba en su colegio a todas horas. Fue afortunado por caer en el Doctor Azúa de Zaragoza, donde se consigu que jugar fuese más fácil que no hacerlo. Desde el principio supieron conducirle por el camino del aprendizaje de los fundamentos y de la ortodoxia sin permitirle olvidar que lo más importante era seguir disfrutando al jugar en el patio. Y ahora, después de muchas temporadas de una sólida carrera profesional construída sobre la base del sacrificio y la determinación, sus ojos siguen brillando cuando juega, reflejando la alegría que nació en el patio del Azúa jugando puro baloncesto
 
Rodrigo San Miguel en el III Campus Salinas de Jaca (julio 2016)